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Personajes Ilustres

Esta tierra ha dado a lo largo de su historia muchos personajes que aún se conservan en la memoria y a continuación pasamos a relatar las biografías de algunos de ellos:

SELAYA, Alonso De: Encontramos noticias de este personaje en las Rutas literarias de la Montaña, de José María de Cossío, donde dice que este trovador era “el más culto de la mayoría de los trovadores de entonces”. Nos habla del siglo XVI, a juzgar por los manuscritos sueltos que de él hacen referencia. Uno de sus romances, hallados en la “Segunda parte del cancionero general de Zaragoza”, data de 1552 y dice:

“...Aquí yace en esta raya- el mayor ladrón de España, el cual con su hostil maña- hurtó su capa a Selaya.”

CASTAÑEDA, Gabriel De: Natural de Selaya. Se le atribuye amistad con Miguel de Cervantes, por haber compartido con éste cautiverio en Argel y, antes, en la galera “Marquesa” durante la batalla de Lepanto, acción en que participó con ellos otro montañés, Velasco, conociéndoles a ambos. Gabriel de Castañeda navegaba en la galera “Sol” cuando fue apresado y fue en cautiverio donde volvió a encontrarse con Cervantes. Y siendo el de Selaya liberado antes que el “Manco de Lepanto”, fue quien trajo cartas de éste para sus familiares.

ARCE, Don Hernando: “Señor de la Casa de la Colina”, y Secretario de Estado de Felipe IV. La mayoría de los autores atribuyen a éste la construcción de la casa en torno a la antigua torre medieval de La Colina. Al morir sin descendencia, pasaría a su hermana Leonor, quien se casaría con don Íñigo de Velandía, Caballero de Calatrava, natural de Miranda de Ebro, y participante en una cruzada en 1645.

LOSADA, Catalina: posiblemente descienda de Selaya. Su marido, Domingo Herrera de la Concha y Miera, nacido en Vega de Villafufre, ocupaba el puesto de ujier de cámara en la Corte de Felipe IV. Se hizo banquero, representante y administrador de muchos indianos de México. Fundó el convento de M.M. Concepcionistas de la Canal, 1662, donde se admira su sepulcro y el de su mujer. Dio muchas limosnas para los santuarios de Valvanuz y el Soto.

FERNÁNDEZ ALONSO Y SAINZ DE TRUEBA, Don Juan: Se casó en Selaya con doña Ana de Rebollar y la Concha, en el año 1671, y fueron padres de los caballeros de Santiago don Ángel y don José, el primero Consejero del Rey de las dos Sicilias y Secretario de Derechos en la Secretaría de Estado, Guerra y Marina, y el segundo Secretario del Rey de Sicilia y Oficial de Secretaría de Estado.

ARCE Y REBOLLAR, Ramón José: Nació en Selaya, el 25 de octubre de 1755. Hijo de don Francisco de Arce Rebollar, y de doña Francisca de Uribarri y Arce, quienes tuvieron su casa en el barrio de Sopuente, en Selaya, cerca de la llamada Casa del Patriarca, perteneciente a don Ramón José. En uno de los vanos de la casa de sus padres reza una inscripción que dice “ESTA CASA HIZO FRANCISCO DE REVOLLAR. AÑO DE 1723. Don Ramón José Arce y Rebollar fue Ministro del Consejo de Hacienda y de la Real Junta de Juros; Consejero del Supremo de Castilla; Gran Canciller de la Orden de Carlos III; Patriarca de las Indias Occidentales hasta su destitución con motivo del Motín de Aranjuez; fue Arzobispo de Amida, de Burgos en 1797 y de Zaragoza en 1801; desde 1797 fue también Inquisidor General hasta que esta institución fue abolida por José I y las Cortes de Cádiz. También fue Consejero de Estado en el gobierno de José Bonaparte, de quien llegó a ser asesor particular, por lo que, una vez fracasado el intento de invasión francés, tuvo que emigrar a Francia en 1813, en cuya capital falleció aún exiliado en el año 1844. Por estas actividades al lado de las autoridades francesas en España, y por su amistad con Godoy, fue calificado por Menéndez Pelayo de jansenista y afrancesado.

PANDO DE LA RIVA Y FERNÁNDEZ DE LIENCRES, José Antonio: Nació en Selaya en 1785, descendiente de la casa de Pando en Tezanos. I Conde de Casa Pando. Caballero de la Orden de Carlos III. Fue Ministro de Hacienda y de Relaciones Exteriores del Perú independiente. También administrador general de Correos en el Perú. Autor de Pensamientos Sobre Moral y Política, publicado en Cádiz en 1837. Apreciable poeta, autor de Epístola y Próspero, publicada en Lima en 1826.

FERNÁNDEZ DE LIENCRES, Don Ángel Ezequiel: Natural de Selaya. Marqués de Donadío -título concedido por la Reina Isabel II- y Vizconde de Miranda, que hacia 1834 compró el Palacio de La Colina. En su época se añadirían almenas a la torre del Palacio. Fue desterrado por Fernando VII a Ceuta, por lo que, a la muerte de este monarca, su exilio en Ceuta se sustituyó por Selaya.

LEÓN, Ricardo: El famoso novelista nació en Barcelona el 15 de octubre de 1877. Pasó largas temporadas en Selaya ya que era primo de la dueña de una magnífica casona llamada “La Soledad”. A la muerte de ésta, el escritor fue su heredero.

Gran parte de su infancia y adolescencia transcurrió en Málaga, donde escribía versos siendo aún niño. Muy temprano se quedó huérfano y debido a la difícil situación económica de la familia, sacó una oposición en el Banco de España, donde le destinaron a la sucursal de Santander en 1901. Aquí conoce a Pérez Galdós, a Amos de Escalante, a Pereda, a Menéndez Pelayo...

Fue un español apasionado y se reconoce en el dolor del final del siglo pero en su obra intenta levantar el ánimo patrio. Es lo que hace en “Casta de hidalgos”, publicado en 1908 y donde la protagonista es la villa de Santillana del Mar. De nuevo es trasladado a Málaga y finalmente a la capital de España. En este tiempo se suceden los libros como el “Amor de los amores”, galardonado por la Real Academia Española con el Premio Fastenrath en 1911. Poco después la Academia elige al escritor miembro de número, ocupando la vacante dejada por Eduardo Saavedra.

En torno a Ricardo León hay un gran desconocimiento, muy leído por unos ha sido denostado por otros, ya que le juzgaron con un criterio político y no literario, en función de sus ideas al servicio de España y la fe. Fue corresponsal de guerra para un periódico de Madrid durante la Primera Guerra Mundial. El conflicto lo ve desde las trincheras y las ciudades amenazadas, no desde un despacho.

A causa de sus ideas sufre la persecución en 1936 y tuvo que exiliarse en Haití donde permaneció hasta el final de la contienda. Cuando regresa a España sigue escribiendo hasta su fallecimiento en 1942.