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Humilladeros

Humilladero
Humilladero

A lo largo de toda la región y en los lugares más insospechados, existen ejemplos de humilladeros, también conocidos en esta tierra como santucos.

Son pequeñas edificaciones que se ubican en el borde de los caminos y que contienen alguna imagen en su interior realizada en piedra o madera, para que el caminante se acerque y deje sus oraciones y alguna que otra limosna. En Selaya se pueden encontrar varios de estos humilladeros repartidos por los distintos barrios que forman el municipio, como en la recta La Pola, en Selaya, en Campillo...

Suelen ser de gran simplicidad constructiva en cuanto a planta y alzado, y estar realizados en piedra, unos con cubiertas a dos aguas y acceso de balaustrada de madera a modo de portillera; otros precedidos por un porche con hastiales, a imagen de las típicas casonas solariegas. Los hay con tejados a cuatro aguas y bóvedas de crucería, pero no son los más usuales. El arco de medio punto es especialmente representado, sin que falte el aspecto de portalón de cubierta soportada por vigas travesaño, entre el muro y el muro lateral.

Muchos de estos humilladeros se abandonaron con el tiempo y fueron invadidos por la naturaleza hasta su total desaparición, otros se mantuvieron con la finalidad de dar cobijo a los caminantes como asubiaderos. Pero la tónica general es que, a pesar de que las imágenes solían aislarse del caminante por medio de una reja de hierro, éstas hayan desaparecido. Algunas de estas piezas eran auténticas joyas del arte religioso popular, en muchos casos cuidadosamente policromadas por gente anónima, que era generalmente quien se encargaba de realizar estos humilladeros, a veces para cumplir con un voto personal y otras como simple devoción a su santo. Varios de ellos llegaron incluso a convertirse en ermitas, gracias a las donaciones de algún miembro acaudalado de la comarca, que pensaba que los santos de determinado humilladero le habían ayudado en alguna ocasión.

Los hay en forma de monumento con una simple hornacina en la que el interior se rellena como si fuera un retablo, con toscos relieves representando escenas tradicionales. En el caso de Selaya hay que destacar el humilladero que contiene el rollo heráldico de la calle La Soledad, uno de los pocos que podemos encontrar con esta doble funcionalidad de pieza heráldica, ya que en la parte superior aparece el escudo que representa la familia de Sámano y alianzas, y humilladero, pues en la parte inferior aparece una hornacina con representaciones de imágenes como la de San Francisco, rescatando ánimas del purgatorio, la Virgen de la Soledad, la Virgen de Valvanuz y un Cristo Crucificado.