Mensaje de error

Deprecated function: preg_replace(): The /e modifier is deprecated, use preg_replace_callback instead en Pagination->getPager() (línea 183 de /homepages/27/d410434577/htdocs/nueva.aytoselaya.org/sites/all/modules/pagination/includes/Pagination.inc).

Edad Contemporánea

La nueva división administrativa del Trienio Constitucional (1820-1823), con la aparición de los municipios, generará cambios estructurales. El Valle de Carriedo se divide en cuatro que darían lugar, junto con algunas variaciones posteriores, a los cuatro municipios actuales: Villacarriedo, Saro, Villafufre y Selaya, este último con un territorio que ha conservado hasta nuestros días. En 1822 será adscrito al partido judicial de Ontaneda, partido que en 1835 cambiaría la capitalidad a Villacarriedo, hasta hace tres décadas, cuando se incorpora al de Santander. A partir de 1992 pertenece al partido judicial de Medio Cudeyo.

En 1833 la división provincial española de Javier de Burgos haría desaparecer de nuevo el topónimo Cantabria, sustituyéndolo por el de su capital, Santander, cuyo Ayuntamiento había presionado para distanciarse en la lucha contra la villa de Laredo por la capitalidad del territorio. El malogrado vocablo de Cantabria no se recuperaría hasta la Constitución de 1978.

En 1834 una avenida del Pisueña se lleva el puente “más antiguo y hermoso” de Selaya, uno de los cinco que había, todos ellos realizados en madera. Este año debió de ser catastrófico en cuanto a precipitaciones, puesto que nos encontramos en Vejorís de Toranzo con una ferrería, “La Rabia”, destrozada completamente por una crecida, y también con el relato del doctor M. Ruiz de Salazar en su Monografía de los baños y aguas minero medicinales de Ontaneda y Alceda, en la que afirma que ese 19 de agosto de 1834 “el río Pax parecía haberse transformado en un espantable mar embravecido. Aquella formidable masa de aguas impetuosamente agitada, no sólo infundía espanto a los atribulados moradores de los pueblos…, sino que les persuadió que aquel era el fin del mundo…”.

En la misma década nos consta la existencia de una casa-hospedaje para alojar a los devotos de la Virgen, posiblemente sea la Casa de la Beata, ya que en 1702, el Comisario del Santo Oficio, don Francisco Gómez de Rebollar, párroco de Selaya, encargó la ampliación del edificio “… por ser muy pequeño y no capaz y sin ningún cuarto para acoger a los devotos, que de ordinario, forasteros y de este valle, van a novenas de dicha Santa imagen, por ser muy devota…”. Otro dato a destacar es la posible práctica de una procesión de via crucis desde el pueblo a la Iglesia de Valvanuz, actualmente existen pasos modernos a lo largo de la travesía, la cual se realiza en la Semana Santa, pero antiguamente había cruces en los muros de la villa, que se han interpretado como pasos de un antiguo vía crucis, aún se puede observar alguna de ellas.

A mediados del siglo XIX, el Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus Posesiones de Ultramar, Editado por Pascual Madoz entre 1845 y 1850, -Diputado, Gobernador, Presidente de las Cortes y Ministro de Hacienda, aunque más conocido por su polémica Ley de Desamortización-, de 16 gruesos volúmenes, ocupó un espacio significativo en la evolución de la estructura de la administración territorial hacia la modernización. Describía prácticamente cada pueblo de España, información a la que acudirían todos los nacionalismos, regionalismos y localismos que emergieron en el último tercio del siglo XX. En este diccionario nos encontramos con la “villa de Selaya, con Ayuntamiento, en la Provincia y Diócesis de Santander, Partido Judicial de Villacarriedo, Audiencia Territorial y Capitanía General de Burgos. Situada entre hermosas praderas al sur de la capital y del os antiguos valles de Villaescusa, Penagos, Cayón, y Carriedo; su clima es templado y sano. Tiene sobre 150 CASAS, todas de buen aspecto y sólida mampostería; la de ayuntamiento, el palacio propio del Sr. Marqués de Donadío, de elegante y sólida arquitectura; en cuyo centro se eleva una torre de sillería con adornos de la misma materia, que, con sus dos jardines a los costados y una magnífica portada en uno de ellos le hermosean notablemente; escuela de primeras letras a la que concurren 100 niños de ambos sexos con independencia unos de otros, dotada con 7 reales diarios; Iglesia parroquial (San Juan Bautista, y la ayuda de la parroquia (la Virgen de Valvanuz) servida por 2 curas y 3 capellanes; la imagen de que toma nombre la última es de gran devoción, no sólo entre los vecinos, sino en los de toda la provincia, y aún de fuera, que en diferentes épocas del año llegan a cumplir sus promesas; la capilla es hermosa, y el local que ocupa, así como la casa para hospedaje de los devotos que la frecuentan, es de lo más delicioso que pueda darse. Confina con Villacarriedo, Vega de Pas, San Roque: en el término se hallan sobre 200 caseríos formando barrios llamados Campillo, Bustantegua, y Pisueña; de este último toma su nombre el río principal a que reúnen cinco más, todos con los puentes de madera necesarios para sus comunicaciones, habiendo perdido la villa que nos ocupa el muy antiguo y hermoso que tenía sobre el Pisueña, en la avenida de 1834. Hay dos montes algo poblados de roble. CAMINOS: el principal es el que comunica con la capital de provincia; hay otros que dirigen al valle de Toranzo, y carretera real, que pasa a 2 leguas de la población; todos empero son malos si bien transitan por ellos carros del país: recibe la CORRESPONDENCIA de Torre la Vega. El TERRENO es de mediana calidad. PRODUCTOS: especialmente maíz, judías, patatas, frutas, hortalizas, y pastos; cría ganados, principalmente vacuno, de que sacan los naturales mucha leche de que elaboran queso y manteca exquisita; caza mayor y menor, y pesca de truchas y anguilas. Se celebra una feria anual desde el 24 al 29 de junio, y un mercado los domingos de cada semana muy concurrido por los habitantes de las 3 villas de San Roque, Pas y San Pedro, y de los valles de Cayón, Carriedo y Toranzo, en el cual, además de las tiendas de los vecinos de la villa, se establecen otras por los forasteros de paños, lienzos y quincalla; abundan también los cereales y demás artículos de primera necesidad; los concurrentes tanto a la feria como al mercado encuentran casa mesón en que hospedarse con alguna comodidad”.

La feria anual que se menciona en dicho diccionario, del 24 al 29 de junio (de San Juan, a San Pedro), se perderá hace unos 50 años, cuando se celebraba en el lugar de Selaya conocido como La Pesquera. El mercado de los domingos se sigue practicando, pero ya no es de productos autóctonos e indispensables, hay de todo, se puede encontrar desde fruta fresca hasta falsificaciones de Rolex.

A finales del siglo XIX los pasiegos van a importar desde Holanda las primeras vacas frisonas (o “pintas”) con las que se inició la especialización lechera tan destacada en el siglo siguiente. Este sistema de ganadería intensiva supuso la extinción de la vaca autóctona pasiega –más rica en grasa-, la adaptación del suelo para praderías y la privatización de los terrenos comunales que se parcelaron y se infestaron de originales cabañas.

Aún teniendo en cuenta el importante peso de la ganadería, por tratarse de una zona de influencia pasiega, a la que se dedica la mitad de la población, cabe destacar la importancia de una incipiente industria directamente ligada con el sector de la alimentación. Las fábricas de Sobao y Quesada (dulces autóctonos de la zona) han generado una expansión económica reforzada por la expansión del turismo rural y los amantes de la buena mesa.